POR QUÉ DETECTAR EL AUTISMO A TIEMPO PUEDE MARCAR UNA DIFERENCIA EN LA VIDA DE LOS NIÑOS
En los primeros años de vida, el desarrollo del lenguaje, la interacción social y el comportamiento siguen patrones que permiten identificar posibles señales de alerta cuando algo no avanza como se espera. En el caso del trastorno del espectro autista (TEA), especialistas advierten que una detección temprana puede ser determinante para favorecer el aprendizaje, la comunicación y la autonomía a largo plazo.
El trastorno del espectro autista es una condición del neurodesarrollo caracterizada principalmente por alteraciones en la comunicación, la interacción social y la presencia de comportamientos repetitivos o intereses restringidos. Su manifestación puede variar significativamente entre las personas, lo que hace que cada caso tenga características particulares.
“Se
habla de espectro porque la variabilidad clínica es muy alta, aunque existen
rasgos comunes que permiten identificar el trastorno, no hay dos personas con
autismo iguales. Los síntomas y las capacidades pueden variar enormemente en
intensidad y en la forma en que se combinan en cada individuo”, explica Fabián
Ricardo Guevara, médico pediatra gerente de Versania Nova.
Entre
las señales tempranas que pueden observar padres y cuidadores se encuentran la
falta de contacto visual, no responder al nombre, la ausencia de gestos
sociales como señalar o despedirse con la mano, retrasos en el lenguaje o la
pérdida de palabras que el niño ya había aprendido. También pueden presentarse
movimientos repetitivos o intereses restringidos. Estos signos suelen
detectarse con mayor facilidad entre los 12 y 24 meses, una etapa en la que el
cerebro tiene una alta capacidad de adaptación, por lo que intervenir de manera
oportuna puede fortalecer habilidades de comunicación, aprendizaje e
interacción social.
A
pesar de ello, distintos mitos aún dificultan el diagnóstico oportuno, entre
los más frecuentes están considerar el autismo como una enfermedad que debe
“curarse”, pensar que todas las personas con esta condición presentan
comportamientos severos o atribuirlo a factores como las vacunas o la crianza,
afirmaciones que la evidencia científica ha descartado.
El
acompañamiento de niños con autismo requiere la participación articulada de la
familia, el entorno educativo y los profesionales de la salud. Mientras la
familia se convierte en el principal soporte emocional y de estímulo cotidiano,
el entorno escolar debe adaptar sus estrategias pedagógicas para favorecer la
inclusión y los equipos terapéuticos trabajan para potenciar las habilidades de
cada niño mediante intervenciones como psicología, terapia ocupacional,
fonoaudiología y psicopedagogía.
En
Colombia, distintas iniciativas buscan fortalecer la atención integral del
desarrollo infantil. En este contexto, Versania Nova, empresa del grupo Keralty
especializada en desarrollo infantil, desarrolla el programa Nova por los
niños, dirigido a menores de seis años con desviaciones o alteraciones en su
desarrollo. Este modelo transdisciplinario reúne en una misma sede a médicos,
enfermeras, psicólogos, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas y
fonoaudiólogos que trabajan de manera coordinada junto con la familia.
Durante
el primer semestre de 2026, el centro también pondrá en marcha PRISMA, un
programa orientado específicamente a niños y familias con trastornos del
espectro autista. La iniciativa busca promover la funcionalidad social y la
inclusión escolar mediante un enfoque terapéutico integral que incluirá, además
de las intervenciones tradicionales, la participación de psicopedagogos y arte
terapeutas especializados en disciplinas como danza, música y artes plásticas.
Para
los especialistas, reconocer las señales tempranas y buscar orientación
profesional puede marcar una diferencia significativa en la trayectoria de
desarrollo de los niños, permitiendo fortalecer sus habilidades y facilitar su
participación en la vida escolar, social y familiar.

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