¿CÓMO ENSEÑAR FINANZAS A LOS NIÑOS?: BANCO ITAÚ Y LA UNIVERSIDAD EAN COMPARTEN ALGUNAS RECOMENDACIONES
· Según cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) solo el 16% de los estudiantes en Colombia alcanza niveles mínimos de educación financiera.
· Itaú Colombia realizó varias actividades de educación financiera durante la semana del 16 al 22 de marzo en el marco de la Global Money Week, con las que impactó a más de 450 personas.
En un contexto donde la educación financiera sigue siendo un reto, surge una pregunta clave para padres de familia y cuidadores: ¿cómo formar buenos hábitos financieros en niños desde casa? La respuesta cobra relevancia si se tiene en cuenta que, de acuerdo con las pruebas PISA de la OCDE, solo el 16% de los estudiantes de 15 años en Colombia alcanza niveles mínimos de competencia en esta área.
En el marco de la Global Money Week, iniciativa que este año se realizó del 16 al 22 de marzo y que busca promover la educación financiera entre niñas, niños y jóvenes, el Banco Itaú y la Universidad Ean compartieron algunas recomendaciones sobre cómo padres, madres y cuidadores pueden incentivar buenos hábitos financieros desde temprana edad.
Ambas instituciones coinciden en que los hábitos financieros comienzan a construirse antes de los 7 años en las personas, y su desarrollo se da principalmente a través del ejemplo en casa y de las decisiones cotidianas que las niñas y niños observan.
“El mayor error es pensar que la educación financiera empieza cuando hay ingresos. En realidad, inicia en casa, desde la infancia, a través de decisiones que tomamos los adultos sobre el manejo del dinero. Si no se forma ese criterio a tiempo, estamos dejando a las nuevas generaciones sin herramientas para enfrentar su vida económica en el largo plazo”, explica Isabela Fernandes, gerente de Comunicaciones y Sostenibilidad de Itaú Colombia.
En ese sentido, se destaca que no existe una única fórmula, pero sí principios comunes: enseñar a diferenciar entre necesidades y deseos, fomentar el ahorro con propósito, adaptar el aprendizaje según la edad y aprovechar herramientas como el juego y la tecnología.
¿Cómo hacerlo en la práctica? Claves para padres y cuidadores
Los expertos de Banco Itaú y la Universidad Ean comparten algunas recomendaciones para fomentar hábitos financieros saludables desde la niñez:
1. Hablar de dinero con naturalidad y en contexto real: más allá de explicaciones teóricas, es clave incorporar a los niños en situaciones cotidianas como hacer mercado, comparar precios o planear un gasto familiar. Esto les permite entender que el dinero es un recurso limitado y que cada decisión implica renunciar a otras opciones.
2. Enseñar la diferencia entre necesidades y deseos desde ejemplos concretos: en lugar de una definición abstracta, los padres pueden usar decisiones diarias, como elegir entre un producto básico y uno opcional, para mostrar cómo priorizar. Este ejercicio fortalece el pensamiento crítico y ayuda a evitar hábitos de consumo impulsivo en el futuro.
3. Aplicar el método de los tres frascos para crear estructura: dividir el dinero en categorías como gastar, ahorrar y compartir permite que los niños visualicen la distribución de sus recursos. Este sistema no solo introduce el concepto de administración, sino que también incorpora valores como la solidaridad y el equilibrio financiero.
4. Fomentar el ahorro con metas claras y alcanzables: ahorrar sin propósito suele perder sentido. Por eso, definir objetivos concretos como comprar un juguete, financiar una actividad o aportar a un plan familiar, ayuda a que los niños comprendan la relación entre esfuerzo, tiempo y recompensa.
5. Darles autonomía progresiva para tomar decisiones financieras: permitir que administren pequeñas cantidades de dinero, como una mesada, les enseña a tomar decisiones y asumir consecuencias. Equivocarse en este proceso es parte del aprendizaje y les permite desarrollar responsabilidad en un entorno controlado.
6. Adaptar las enseñanzas según la edad y el perfil del niño: no todos los niños tienen la misma relación con el dinero. Algunos tienden a gastar rápidamente, mientras otros prefieren ahorrar. Identificar estos comportamientos y ajustar las estrategias, según su etapa de desarrollo, mejora significativamente la efectividad del aprendizaje.
7. Aprovechar el juego, los retos y la tecnología como herramientas educativas: la gamificación, a través de juegos de roles, retos o aplicaciones digitales, facilita la comprensión de conceptos financieros y hace el aprendizaje más dinámico. Además, permite involucrar a toda la familia en el proceso.
Finalmente, los expertos recordaron que los hábitos no se enseñan solo con palabras. “Las niñas y los niños observan cómo los adultos gastan, ahorran o planifican, y replican esos comportamientos. Mantener coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es fundamental para una educación financiera efectiva”, recalcó Fernandes.
Con estas acciones, Itaú Colombia reafirma su compromiso con el país y con la formación de nuevas generaciones, para que puedan acceder a una educación financiera de calidad que abra oportunidades, genere un impacto positivo y contribuya al desarrollo económico sostenible del país.

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