DETECTAR A TIEMPO LOS TRASTORNOS DEL DESARROLLO INFANTIL PUEDE CAMBIAR EL FUTURO DE UN NIÑO
Los primeros años de vida son determinantes para el desarrollo físico, cognitivo y emocional de un niño. Sin embargo, cuando aparecen señales tempranas que no son identificadas a tiempo, pueden perderse oportunidades clave de intervención. Los trastornos del desarrollo infantil, que afectan habilidades como el lenguaje, el movimiento, la interacción social o el aprendizaje, no surgen de manera repentina, sino que se configuran progresivamente, muchas veces de forma silenciosa.Hablar de estos trastornos desde la primera infancia es fundamental, el cerebro infantil tiene una alta capacidad de adaptación y reorganización, lo que significa que una detección temprana puede marcar una diferencia significativa en la evolución del niño y en su calidad de vida futura.
“La identificación oportuna permite
iniciar intervenciones personalizadas que potencian el desarrollo de
habilidades y reducen dificultades futuras. Cuando se interviene temprano, el
pronóstico mejora de manera significativa y se favorece una mejor adaptación
familiar, escolar y social”, explica Fabián Ricardo Guevara Santamaría, Gerente
de Versania Nova, institución especializada en la detección temprana y abordaje
del Neurodesarrollo Infantil.
En la consulta pediátrica actual, los
especialistas observan con mayor frecuencia retrasos en el desarrollo del
lenguaje, trastornos del neurodesarrollo como el trastorno del espectro autista
(TEA), el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH),
dificultades específicas del aprendizaje y retrasos en el desarrollo
psicomotor.
Las señales de alerta pueden manifestarse
de distintas formas, un niño que no habla o tiene poco vocabulario para su
edad, que presenta dificultades para seguir instrucciones, escaso contacto
visual, poca interacción social, conductas repetitivas, problemas de atención o
retrocesos en habilidades ya adquiridas puede requerir una valoración
especializada.
Uno de los mayores obstáculos para el
diagnóstico temprano son los mitos, es frecuente escuchar que “cada niño tiene
su ritmo” o que, si un familiar habló tarde, el menor también lo hará sin
necesidad de evaluación. También existen temores frente a un posible
diagnóstico o la creencia de que las dificultades se resolverán solas. Estas
interpretaciones pueden retrasar la consulta y limitar el acceso a apoyos
necesarios.
El acompañamiento de un niño con trastorno
del desarrollo es un trabajo articulado, la familia cumple un rol central, ya
que es en el entorno donde el menor recibe la mayor cantidad de estímulos y
apoyo emocional. El entorno escolar también es clave en la detección y
adaptación diaria, mientras que los profesionales de la salud realizan la
evaluación, el diagnóstico y el seguimiento terapéutico cuando es requerido.
El acceso oportuno a evaluación
especializada orienta el plan de intervención, reduce la incertidumbre de las
familias y fortalece el bienestar emocional del núcleo familiar. Un
acompañamiento adecuado favorece relaciones más sanas y protege al niño frente
a riesgos futuros como ansiedad o depresión.
En Torre Keralty, el centro Versania Nova
ofrece una atención integral para la detección y acompañamiento de niños con
trastornos del desarrollo. Allí se realizan evaluaciones completas del
desarrollo infantil, orientación a las familias enfocada en patrones de crianza
y juego intencional, así como intervención y seguimiento especializado con
diversos profesionales de la salud infantil. El abordaje terapéutico incluye
terapias como fisioterapia, terapia ocupacional y fonoaudiología, y trabaja
bajo un enfoque que reconoce que el desarrollo del niño ocurre 24 horas al día
en casa y en los entornos cercanos, por lo que la familia es parte activa del
proceso terapéutico.
En casa, también existen acciones
sencillas que estimulan el desarrollo: fomentar el juego activo, la lectura
diaria, la conversación constante, la actividad física al aire libre, la
exploración creativa mediante música y arte, y limitar el uso de pantallas. La
presencia activa de los padres y cuidadores es uno de los factores más
determinantes en el desarrollo infantil.
Asistir a los controles de salud de manera
regular y consultar ante cualquier duda es una decisión preventiva y positiva.
Cuando padres o cuidadores perciben que algo no avanza como se espera, buscar
orientación profesional puede marcar una diferencia que impacte toda la vida.

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